Aún recuerdo los primeros momentos..
No sé por qué he dicho 'aún', porque realmente creo que me va a costar en exceso poder olvidarlo.
Hace poco más de un año que te vi por primera vez, y no utilizaré aquí esos bellos adjetivos que no te harían justicia; a fin de cuentas, ningún adjetivo, por bueno que sea, te hará justicia.
Es muy probable que nunca leas esto, y más probable todavía es que ni sospeches lo que ronda por esta cabeza y lo que este corazón siente, pero hace ya tiempo que por dentro hay una vocecilla que no se calla, pidiendo que estas palabras sean escritas, y finalmente ha terminado ganando.
Recuerdo tus ojos y cómo la comisura de tus labios hace que la palabra perfección se quede pequeña. Tampoco olvido lo que me haces sentir al sonreír, y aunque no te tenga, eso me ha hecho feliz durante mucho tiempo.
La lista de cosas que hice por ti, que hice por el simple hecho de que sentía que necesitaba hacerlo, no es corta; jamás había sentido esto por nadie y por ende, hice cosas que nunca antes había hecho. Dejé a mi pareja por ti; te escribí cartas, sí, cartas con papel y boli intentando, en vano, explicarte lo que me hacías sentir; brillé con la majestuosidad de tus palabras y me emocioné al escuchar tu voz tanto tiempo después.
Los actos sencillos y puros son los que llevan a la felicidad, pero, ¿y una persona sencilla y pura?
Efectivamente, una vez más, las palabras no te merecen, puesto que 'felicidad' no define lo que me haces sentir, se vuelve a quedar corto, muy corto.
No es fácil escribir algo para alguien que jamás lo leerá, pero ya no sé cómo decirte que eres lo más bonito que me ha pasado en la vida y que muchísimas gracias, gracias por hacer que los peores momentos, a tu lado, hayan sido un mero trámite, gracias por el simple hecho de existir, gracias por el hecho de mirarme y sonreírme, gracias por ser como eres, gracias.
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