El otro día, hablando contigo, sin quererlo dijiste una de las cosas más, más bonitas que me han dicho en mi vida. Parafraseándote, dijiste algo así como que la mayoría de las cosas que digo, por tonterías que sean, las cuento de tal forma que resultan interesantes.
Fue la sencillez y la sinceridad que utilizaste las que hicieron que me llegasen tus palabras al fondo de mi corazón.
No es cursi, es lo que pasó, me inundó una paz y una alegría que casi no me contuve.
Por fin a alguien, sin intereses y sin más que sinceridad pues y dura, le gustó algo mío.
Lo mejor de todo es que no fue 'alguien', fuiste tú.
Gracias.
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