En la última entrada que escribí, aparecía un extracto de una conversación de la película que rezaba el título, las ventajas de ser un marginado.
Llevo días dándole vueltas y lo cierto es que mataría por tener yo esa oportunidad contigo, la verdad.
¿Una oportunidad para demostrarte cómo puedes llegar a ser al lado de alguien que te quiera de verdad?
Mataría por ello, en serio. No me considero una gran persona, pero sé que cuando me pongo por alguien, cuando realmente esa persona pasa a ser mi objetivo número uno, no hará más que sonreír.
Lo que daría por que tú fueras ese alguien, lo que daría por ser yo el culpable de tus sonrisas. Lo que daría yo por no poder parar de mirar esos ojazos que tienes. Esos que aún no sé de qué color son porque me emboba tu sonrisa cada vez que te miro.
Tengo ganas de compartir momentos, de compartir lugares, de compartir canciones, de compartir pasiones, secretos y sonrisas, sobre todo sonrisas. Tengo ganas de comerme el mundo por ti.
Y por muy cursi que suene, es verdad, tengo ganas de ti.
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