Escúchame, no tienes ni idea de cuanto has cambiado tú mi vida.
El simple hecho de que estés, que me des esa sonrisa tuya me cambia todo el día y me cambia, me cambia.
Por eso, por eso no puedo dejar de estar porque yo también quiero estar, quiero que cuando estés mal me hables, me digas, me cuentes, te desahogues porque vas a acabar acumulando demasiada cosa para ti y explotar y a mi me entra la clase de impotencia que te hace llorar, porque hago lo poco que sé, que es casi mínimo; intento estar.
Todo lo que haga por ti me van a parecer minucias porque tú... tú te mereces el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario