Me voy a dar el lujo de contarte un secreto acompañado de la vacía botella de Vodka que me da el valor necesario para escribirte esto.
A cambio de contártelo te pido que hagas como que nunca he te lo he dicho.
Dicen que sólo necesitamos a esa persona que nos diga que estamos genial aunque estemos totalmente desaliñados, alguien que nos quite la pelusa de la ropa y nos acaricie el pelo hasta que nos durmamos.
Esa persona que nos diga "te quiero" y no tenga motivos para saber por qué nos quiere, pero lo hace.
Que se nos quede mirando y sonría al ver lo idiotas que podemos ser a veces, la que nos abriga cuando tenemos frío, que nos susurre y se nos ponga el bello como escarpias.
Que ni tú ni esa persona sepáis qué hicisteis, ni si quiera qué cambiasteis pero ahora ninguno queréis que vuelva a la "normalidad".
Quizá necesitemos a esa persona que sepa enamorarse de nuestros defectos y deteste nuestras virtudes , porque ¿para qué queremos a una persona qué se enamore de nuestras virtudes si eso lo haría cualquiera?
Y tú, tú eras la persona que yo necesitaba porque desde que te fuiste no necesito ni espero a nadie más. Y empiezo a preguntarme si te necesito a ti, porque con el Vodka tampoco me va tan mal.
Pero si decides volver prometo tirar todo el alcohol del armario que tomo sin hielo.
Prometo dejar de ahogar las lágrimas en barras de bar todas las noches, sólo las ahogaré en la almohada porque en tu hombro tampoco puedo.
No me queda vodka, perdóname pero voy a dejar de escribir.
Guárdame el secreto.
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