Me pregunto porqué te puso el destino frente a mí. Porqué dibujó tu sonrisa cuando peor marchaban las cosas.
Me pregunto porqué nuestra más bonita casualidad solo empezó cuando vi tus brazos como el escudo menos impenetrable y a la vez el más seguro de todos.
Me pregunto porqué nuestra más bonita casualidad solo empezó cuando vi tus brazos como el escudo menos impenetrable y a la vez el más seguro de todos.
Me pregunto porqué te eligió. Me pregunto porqué te eligió en ese preciso momento, cuando no podía más, cuando a punto estaba de rendirme.
Por momentos intento mentirme afirmándome que no, que no llegué a rendirme. Pero todos sabemos que no es cierto, que me rendí, que sigo rendido y que negocié la rendición de mi vida por la de caer rendido a tus pies.
La negociación más dura de mi vida; tal vez porque dejé en tus manos mi vida, tal vez porque tú ahora eres mi vida.
Que no me da miedo admitir que me he rendido si es a ti.
Que te puso frente a mí y tan solo supe verte cuando fueron tus ojos los que me hablaron y tus palabras las que me pidieron que no me rindiera.
Llego a saber que nuestra fantasía giraba en torno a tus ojos y una rendición y hubiera vestido todas tus inseguridades con las mejores galas de unos términos definidos por y para (ti) nosotros.
Mi rendición, mi más bonita tregua.
La negociación más dura de mi vida; tal vez porque dejé en tus manos mi vida, tal vez porque tú ahora eres mi vida.
Que no me da miedo admitir que me he rendido si es a ti.
Que te puso frente a mí y tan solo supe verte cuando fueron tus ojos los que me hablaron y tus palabras las que me pidieron que no me rindiera.
Llego a saber que nuestra fantasía giraba en torno a tus ojos y una rendición y hubiera vestido todas tus inseguridades con las mejores galas de unos términos definidos por y para (ti) nosotros.
Mi rendición, mi más bonita tregua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario