Aún recuerdo la primera vez que me hablaste. Lo recuerdo perfectamente porque estuve semanas esperando a que tu preciosa voz viniese dirigida hacia mí.
Lo mejor llegó cuando me di cuenta de que esa vocecilla era infinitamente mejor cuanto más cerca estabas de mí.
No hago otra cosa que pensar en cuándo será la siguiente vez que la escuche, porque empiezo a creer que no hay droga más fuerte que la de tu voz, la de tus labios, la de esa sonrisa de niña tan buena que tienes y... Buf, no sé cómo plasmar con palabras lo que siento al ver tus ojos, esos cristalinos ojos con los que tantas veces he deseado poder soñar y que al levantarme estuvieran a mi lado.
Supongo que todo es cuestión de tiempo, pero desde luego que nunca olvidaré la primera vez que escuché tu voz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario