Mucho tienes que conocerme para saber que hay cosas que no quebranto bajo ningún concepto, y una de ellas es, sin duda, la ley. Bueno, o eso creía.
¡Cómo no! Todo hasta que llegaste tú. Recuerdo perfectamente la situación; tú estabas sacándote el carnet y pobrecita mía, no dabas ni una.
Fui yo quien te lo ofrecí a ti, quien te dijo de pasar a tarde conduciendo, de que llevaras tú el coche.
También recuerdo cuando salía al principio yo solo o con alguien a dar unas vueltas sin el permiso de conducir; era un miedo constante, ver un coche de policía y sentir al corazón latir con más fuerza que nunca.
Y sí, te lo ofrecí a ti, sí, a ti, porque me daba igual todo, me daba igual la policía, la multa o lo que pudiera pasar.
Si ese era el precio de pasar contigo una tarde inimaginable, estaba dispuesto a pagarlo, y lo peor es que sigo estándolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario