Nadie avisó de lo que rompería por dentro tarde o temprano.
Nadie advirtió del peligro que todo esto conllevaba.
Nadie dijo que sería fácil, pero tampoco dijeron que merecería la pena.
Nadie dijo que fuera a salir bien, ni que sería un camino de rosas.
Nadie dijo la cantidad de daños colaterales que podría haber, pero sobre todo:
Nadie me dijo que tú eras para mí.
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